La transición a vehículos eléctricos pone en riesgo millones de empleos en la industria automotriz
- ESSAD SC

- 19 mar
- 4 min de lectura

El cambio hacia la electrificación no solo transformará la manufactura: también obligará a las empresas a rediseñar su estrategia de talento, capacitación y reconversión laboral
La transición global hacia los vehículos eléctricos (VE) avanza con rapidez, pero no sin consecuencias. Una de las advertencias más relevantes vino de Akio Toyoda, presidente de Toyota Motor Corporation, quien señaló que un cambio total de la industria hacia la fabricación exclusiva de vehículos eléctricos podría comprometer millones de empleos vinculados al ecosistema automotriz tradicional.
La preocupación no es menor. Solo en Japón, Toyoda advirtió sobre el posible impacto en 5.5 millones de trabajadores relacionados con la industria automovilística, particularmente aquellos que hoy participan en procesos, tecnologías y cadenas de valor asociadas con motores de combustión interna. El desafío también alcanza a proveedores, fabricantes de autopartes, áreas de mantenimiento, logística especializada y redes de servicio.
Una industria clave para México
En México, el sector automotriz es uno de los pilares de la economía nacional. Su peso no solo se refleja en exportaciones y producción, sino también en empleo, inversión y desarrollo industrial. Actualmente, esta industria genera alrededor del 4% del PIB nacional y más del 20% del PIB manufacturero, además de emplear aproximadamente a 900 mil personas en actividades que van desde la manufactura hasta la ingeniería, el diseño y la producción de autopartes.
Esto convierte a la electrificación en un tema estratégico para las empresas instaladas en el país. No se trata únicamente de adoptar una nueva tecnología, sino de anticipar el efecto que tendrá sobre la estructura laboral, la disponibilidad de talento y la competitividad operativa.
El riesgo laboral puede agravarse en un entorno ya presionado
Para México, el impacto potencial de esta transformación llega en un momento especialmente sensible para el empleo formal. Jesús Moscoso, CEO de ESSAD, advirtió que esta transición podría profundizar la presión sobre el mercado laboral.
“Septiembre cerró con la cifra más baja de empleos formales registrada en los últimos 15 años para un mismo mes, con 90 mil 968 plazas, de acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)”, señaló.
Bajo este contexto, la transformación del sector automotriz podría acelerar la obsolescencia de ciertos perfiles laborales si las empresas no actúan a tiempo. Los puestos más expuestos serán aquellos ligados a procesos mecánicos tradicionales, manufactura especializada en motores de combustión y cadenas de suministro no adaptadas a los nuevos modelos de producción.
La respuesta no está en frenar el cambio, sino en anticiparlo
Desde una perspectiva empresarial, el debate no debe centrarse en si la electrificación avanzará o no, sino en cómo preparar a la organización para enfrentarla sin perder competitividad ni capital humano.
Para ESSAD, una de las acciones más urgentes es la capacitación estratégica del talento. Moscoso considera indispensable “capacitar a los colaboradores en las nuevas tecnologías, procesos y competencias necesarias para la fabricación de estos vehículos”.
Esto implica una visión más amplia del área de Recursos Humanos y de la dirección general. La reconversión laboral ya no puede verse como un programa aislado de capacitación, sino como parte de una estrategia integral de continuidad operativa, productividad y sostenibilidad del negocio.
El crecimiento del sector tecnológico marcará la nueva demanda de talento
La transformación automotriz también traerá consigo una mayor dependencia de perfiles tecnológicos. A medida que los vehículos integren más software, inteligencia artificial, automatización, sensores, conectividad y plataformas digitales, la demanda de talento cambiará radicalmente.
ESSAD prevé que este proceso impulsará aún más la industria tecnológica en México, elevando la competencia por profesionales especializados. Áreas como desarrollo de software, inteligencia artificial, análisis de datos y arquitectura en la nube serán cada vez más relevantes no solo para empresas tecnológicas, sino también para industrias manufactureras que evolucionan hacia modelos más digitalizados.
De acuerdo con el análisis compartido por ESSAD, el sector tecnológico en México mantiene un crecimiento constante, impulsado por la alta demanda de habilidades digitales. Para 2024, el salario promedio de los profesionales de TI en México ronda los 34,240 pesos mensuales, lo que confirma que el talento especializado será un activo cada vez más escaso y valioso.
Lo que CFO, COO y CEO deben comenzar a evaluar desde ahora
Para la alta dirección, la transición hacia los vehículos eléctricos representa un reto que combina operación, finanzas y talento. Entre los principales puntos a evaluar destacan:
el costo de reconvertir perfiles existentes frente al costo de reemplazarlos;
la exposición del modelo operativo actual ante cambios en la cadena de suministro;
la capacidad de atraer talento técnico y digital en un mercado cada vez más competido;
la necesidad de rediseñar planes de capacitación, compensación y retención;
y el impacto financiero de no adaptarse con suficiente velocidad.
Las empresas que reaccionen tarde no solo enfrentarán mayores costos laborales y de contratación, sino también riesgos en productividad, cumplimiento de entregas e innovación.
La movilidad del futuro exigirá empresas más ágiles
La transición hacia la electromovilidad no debe entenderse únicamente como una evolución del producto, sino como una transformación completa del modelo industrial. Cambiará la forma de producir, de contratar, de capacitar y de competir.
Para México, donde la industria automotriz tiene un peso estructural, el desafío será doble: mantener su relevancia como potencia manufacturera y, al mismo tiempo, construir una fuerza laboral preparada para una nueva era.
En ese escenario, las empresas que conviertan el cambio tecnológico en una estrategia de desarrollo de talento estarán mejor posicionadas para sostener su crecimiento. Porque el verdadero riesgo no está solo en la electrificación, sino en no prepararse para ella.
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